Walter Marchetti: un sonoro grito artístico

Esta semana falleció Walter Marchetti, fundador en 1964 junto a su amigo Juan Hidalgo y Ramón Barce del grupo Zaj, grupo que fue, como apuntaba El País en uno de sus titulares, “un sonoro grito artístico en plena dictadura“. Con Zaj dieron a conocer tanto la nueva música como el arte más contemporáneo en un país en el que nada nuevo es bienvenido.
Walter Marchetti
Sus inicios en la composición tomaron otros derroteros tras conocer a John Cage, según el arquitecto, historiador y crítico de arte Javier Maderuelo: “conocer a Cage, con sus propuestas sobre música aleatoria e indeterminada, les hizo abandonar cualquier intento por someter los sonidos a la rigidez ortodoxa del dodecafonismo y probar a desbordar lo musical en otros lenguajes no necesariamente sonoros, como la poesía, el teatro o las artes plásticas, experimentando con nuevas formas de composición, incorporando la aleatoriedad, la indeterminación y el silencio como elementos estructurales de su música.”

Walter Marchetti nunca fue un hombre de medios generalistas, incluso su desaparición ha pasado desapercibida por la gran mayoría y teniendo en cuenta que ha sido –uno de los artistas conceptuales más destacados de las últimas décadas es algo que debería ser extraño pero, lamentablemente, no lo es. Siempre mantuvo una postura crítica contra la —musica establecida— y contra los músicos de oficio, a los que llamaba —musicantes—. Nos dejó muchas interesantes obras de las que solamente me centraré aquí en las composiciones sonoras. De estas destaco dos, de sus 13 álbumes, no por ser las mejores o por la necesidad de hacer esas odiosas listas de “lo mejor” o “lo peor” que tanto tráfico atraen y que asolan Internet, esta selección, simplemente, es por el placer que  me reportan. José Luis Castillejo escribió sobre él: “Su música se extiende a todos los seres vivos, sin excluir a los cerdos y a toda naturaleza, haciendo que las piedras canten”. Prueba de ello se encuentra en “Per la Sete dell’ Orecchio” y enLe Secche Del Delirio”. Es una pena escucharla en tan baja calidad ya que la caída del sonido hasta el silencio se ve muy afectada.

Pero la que más me inunda por su introspección, junto a la ya señalada, es “Nei Mari Del Sud. Musica In Secca” con una portada más que apropiada para este álbum.

Seguramente no le habría gustado ver este tipo de relatos sobre su vida pero considero que es bueno, para los que nos quedamos, no olvidar el paso de personas con una moral de acción y de compromiso tan clara que fue expresada en su obra.

Un pensamiento en “Walter Marchetti: un sonoro grito artístico

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