¿Por qué no haces música?

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 Escuchar música, tocarla y crearla involucra prácticamente el uso de todas las regiones del cerebro. Cuando se escucha música, se activan los centros de memoria cerebrales, como el hipocampo y los centros del lenguaje en los lóbulos frontal y temporal.

Si practicas Música, el lóbulo frontal, el córtex sensorial y el córtex motor se activarán también. Esto sucede porque al tocar se requiere una coordinación y control motor, el tacto somatosensorial y la información auditiva que muchos músicos reconocen tener, y una gran habilidad para utilizar ambas manos, muy superiores en comparación con el resto de personas. El gran número de redes que conectan las dos áreas motoras entre ambos hemisferios forman fibras gruesas al interconectarlas, haciendo que sean de mayor tamaño en músicos que en no músicos.

Aunque la música involucra numerosas áreas cerebrales, la gente escucha o toca música por placer. Las investigaciones también indican que valoramos principalmente la música por las emociones que suscita. Es un error muy grave el considerar que la práctica musical está restringida a aquellas personas que quieren dedicarse profesionalmente a la música utilizando el argumento de que su perfeccionamiento requiere de un prolongado esfuerzo y una dedicación casi exclusiva.

A un nivel más profundo, la música estimula la actividad de la amígdala, la cual se encarga de regular emociones, y del tronco cerebral, el cual es centro de las funciones vitales de nuestro cuerpo como la respiración, el latido cardíaco o la digestión.
Debido a esta naturaleza única, la música puede ser una forma efectiva de cambiar y moldear nuestra experiencia vital. Crea además, un sentido de unión y conexión entre las personas de una comunidad. Esto puede explicar por que la música ha sido tan ampliamente usada en ritos y ceremonias de todas las sociedades a lo largo de la historia.

Si eres de los que se quedan atónitos ante aquellos músicos que, improvisando, parecieran sacar todas esas notas de sus instrumentos tan bien distribuidas y prácticamente de la nada, seguramente te has preguntado cómo lo hacen y qué estará pasando en sus cerebros. El Dr. Charles Limb, de la Johns Hopkins University de EE.UU., se formuló los mismos cuestionamientos y para resolverlo, se tomó el trabajo de desarrollar un intenso estudio de 10 años de duración, observando la actividad cerebral de músicos de distintos estilos al improvisar.

Junto al científico e investigador Allen Braun, del NIH, Limb sometió a pruebas de resonancia magnética a numerosos músicos durante la improvisación. Con las imágenes resultantes, los científicos observaron que durante la improvisación, la actividad cerebral presentaba peculiares cambios, especialmente en las regiones superiores del cerebro y en los centros de inhibición del mismo. Éstos últimos muestran bajas significativas en sus actividades.

Según los científicos, estos estudios permitieron descubrir que la región de la corteza prefrontal dorsolateral del cerebro, una gran región de la parte frontal del mismo, mostró desacelerar sus actividades durante la improvisación. Esta parte del cerebro está fuertemente relacionada con las acciones planificadas y las de autocensura. Al bajar la actividad en esta parte del cerebro, la inhibición a la que nos encontramos permanentemente sometidos durante el aprendizaje convencional, responsable del miedo a equivocarse y su consiguiente paralización se disipa o se amortigua significativamente.

Otro detalle no menor es que, sorprendentemente, las mismas partes del cerebro que las resonancias magnéticas registraron como las más activas durante la improvisación, eran muy similares a las que se activan mientras uno está soñando. Además de mostrar que las áreas de percepción sensorial del cerebro y las áreas vinculadas a la expresión se activaban con gran intensidad durante la improvisación, las resonancias revelaron que el cerebro de un músico improvisando presenta patrones sumamente similares a los que presenta en estado REM, planteando la posibilidad de establecer justificadas conexiones entre los sueños y la improvisación musical.

Por otra parte, los investigadores también registraron una mayor actividad en la corteza prefrontal medial del cerebro, que se encuentra en el centro del lóbulo frontal. Curiosamente, esta zona del cerebro siempre se ha relacionado con las actividades que refieren a la personalidad, la subjetividad y la consciencia del ser como individuo. Esta parte del cerebro se activa generalmente cuando estamos transmitiendo nuestra individualidad, como por ejemplo cuando estamos contando una historia muy personal o una anécdota acerca de nosotros. Es la parte del cerebro que trabaja cuando se trata de la autoexpresión.

Si estas interesado en hacer música en grupo regularmente, aquí tienes más información.

Publicado originalmente en Busilis  http://busilis.org/core/por-que-no-haces-musica/
+info: http://pedrolopez.org/pedagogia/

 

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